transición interior

LOVEYES: Miradas en Transición

12 Sep
por Transición Sostenible, en la categoría Artículos, Blog, Videos   |  Sin comentarios

Humanidad, calor. Precioso video-poema realizado por Jorge Carrasco, sobre el curso de Ecología Profunda realizado por Clairre Carré y Anne Amblés y organizado por Transición Sostenible en junio del 2012.

Una experiencia inolvidable, unas impresionantes personas y un inmejorable entorno, Mas Franch, una masía sostenible en la Garrotxa, Girona.

Porque la Transición necesita cabeza, manos y corazón, mucho corazón, gracias Jorge.

Transcripción completa de LOVEYES: Miradas en Transición

Entrar dentro.

 

Todo es círculo,

paisaje la mirada de la vida,

la extensión del conocernos.

 

Unidos por silencios

construimos,

atendemos la luz,

la decimos,

andando descalzos el presente,

abriendo el corazón

al regalo de los otros,

latiendo cada planta,

el respirar de tanto acierto,

de tanta lágrima bebiendo

siendo mundo,

tan solo siendo.

 

Entrar dentro,

desatando nudos,

comprendiendo

que nacimos para amar,

mejorar el aire,

las horas,

la humanidad entera.

 

Círculos,

espejos de amar,

complicidades.

 

Crece la hiedra de nuestros sueños,

abrazando silenciosa

la rígida pared que nos rodea.

 

El aire se vuelve ligero,

baila.

 

Entrar dentro,

aquí y ahora

para hacer del presente

la casa donde habitarnos

en el amor y el  equilibrio.

 

Círculos,

espejos de expresivo enfoque.

 

La similitud

de nuestra alma,

la intención que nos ocupa,

fuente inagotable de energía,

precioso lienzo para pintar la vida.

 

Entrar dentro.

 

Miradas que arden mejorar,

que ríen sus dudas,

que comprenden que hay formas

más belleza que cerrarse en uno mismo,

y no saciarse del otro.

 

El amor es nuestro acorde,

No dejemos de escucharlo.

 

Economía Sagrada: Dinero, Obsequio, y Sociedad en la Era de Transición

08 Sep
por Transición Sostenible, en la categoría Artículos, Blog, Videos   |  7 Comentarios

«Sacred Economics» o Economía Sagrada se trata de un nuevo concepto que apuesta por la economía del obsequio y que da nombre al último e interesantísimo libro de Charles Eisenstein. Dicho libro traza la historia del dinero desde las antiguas economías del obsequio hasta el capitalismo moderno, revelando cómo el sistema ha contribuido a la separación, competencia y escasez, destruido a la comunidad y necesitado un crecimiento sin fin. Hoy, estas tendencias han alcanzado el extremo–pero en la víspera del colapso, podemos encontrar una gran oportunidad para transitar hacia una forma de ser más conectada, ecológica y sustentable.

A continuación podeis leer la introducción de libro «Economía Sagrada: Dinero, Obsequio, y Sociedad en la Era de Transición» gracias a la traducción de Jorge Espinosa.

El libro se puede leer integro online y en inglés aquí

Economía Sagrada: Dinero, Obsequio, y Sociedad en la Era de Transición

Introducción

El proposito de este libro es convertir el dinero y la economía humana en cosas tan sagradas como todo el resto del universo.

Hoy en día asociamos al dinero con lo profano, y con buena razón.  Si hay algo sagrado en este mundo, seguramente no es el dinero.  El dinero parece ser el enemigo de nuestros mejores instintos, algo que se nos vuelve muy claro cada vez que un impulso hacia la generosidad y la gentileza es bloqueado por la idea de “no me alcanza.”  El dinero parece ser enemigo de la belleza, como lo demuestra el peyorativo “vendido.”  El dinero parece ser enemigo de toda valiosa reforma social o política a medida que el poder corporativo maneja legislaciones hacia el incremento de sus ganancias.  El dinero parece estar destruyendo la tierra, a medida que saqueamos oceanos, bosques, suelos, y especies para alimentar una avaricia que no conoce límite.

Desde por lo menos la vez que Jesus sacó a los cambiadores de moneda del templo, hemos sentido que hay algo impuro en el dinero.  Cuando los políticos buscan dinero por encima del bien común los llamamos corruptos.  Adjetivos como “sucio” e “inmundo” naturalmente describen al dinero.  Se espera que los monjes tengan poco que ver con él: “No podéis servir a Dios y a Mammón.”

Al mismo tiempo, es innegable que el dinero tiene una cualidad misteriosa y mágica tambien, el poder de alterar el comportamiento, y coordinar la actividad humana.  Desde tiempos antiguos los pensadores se han maravillado con la habilidad que tiene una simple marca de conferir este poder a un disco metálico o un pedazo de papel.  Lamentablemente, si vemos a nuestro alrededor, es difícil no concluir que la magia del dinero es una magia malvada.

Por supuesto, si vamos a convertir el dinero en algo sagrado, nada menos que una revolución del orden mayor bastará, una transformación de su naturaleza esencial.  No sólo son nuestras actitudes acerca del dinero que deberán cambiar, como algunos gurús de la auto-ayuda nos quieren hacer creer; masbien deberemos crear nuevos tipos de dinero que encarnen y refuercen las actitudes cambiadas.  Economía Sagrada describe este nuevo dinero y la nueva economía que se consolidará a su alrededor.  También explora la metamorfosis de identidad humana que es tanto causa como resultado de la transformación del dinero.  Las actitudes cambiadas que menciono llegan al corazón de lo que es ser humano: incluyen nuestra comprensión del propósito de la vida, el papel que desempeña la humanidad en el planeta, la relación del individuo a la comunidad humana y natural; hasta lo que és ser un individuo, un ser.  Despues de todo, tenemos la experiencia del dinero y (la propiedad) como extensión de nosotros mismos; por ende el pronombre posesivo “mío” para describirlo, el mismo que usamos para identificar nuestros brazos y cabeza.  Mi dinero, mi auto, mi mano, mi hígado.  Consideremos tambien el ultraje que es para nosotros el que nos despojen de él, (“ripped off” en inglés describe tanto que le arranquen a uno algo, como el ser estafado) tal y como si una parte de nuestro ser hubiese sido tomada.

Una transformación de profano a sagrado para el dinero-parte tan íntima de nuestra identidad, tan central al funcionamiento del mundo-repercutiría de manera muy profunda en verdad.  Pero qué significa para el dinero, o para cualquier cosa que venga al caso, ser sagrado?  En un sentido crucial es lo opuesto a lo que sagrado ha llegado a significar.  Durante varios miles de años, los conceptos de sagrado, santidad y divinidad se han referido más y más a algo fuera de la naturaleza, el mundo, y la carne.  Hace tres o cuatro mil años los dioses comenzaron a migrar de los lagos, bosques, ríos y montañas hacia el cielo volviéndose señores imperiosos sobre la naturaleza, en lugar de conformar la mera esencia de ésta.  A medida que la divinidad se separó de la naturaleza, tambien se volvió pecaminoso involucrarse demasiado con los asuntos del mundo.  El ser humano dejó de ser alma viva, encarnada, y se convirtió en envoltura profana, un receptáculo del espíritu y nada más, culminando en mota de conciencia Cartesiana observando el mundo sin participar en él, y el Dios-relojero Newtoniano, igual.  Ser divino se volvió ser supernatural, inmaterial.  Si Dios participaba en el mundo, era por medio de milagros-intercesiones divinas que violaban o supercedían las leyes de la naturaleza.

Paradójicamente, esta cosa foránea y abstracta llamada espíritu se supone ser lo que anima al mundo. Preguntémosle al religioso qué es lo que cambia cuando alguien muere y dirá que el alma se ha ido del cuerpo.  Preguntenle qué hace caer a la lluvia y soplar al viento, dirá que es Dios.  Para estar seguros, Galileo y Newton aparentan haber quitado a Dios del funcionamiento cotidiano del mundo, explicándolo como el relojeo de una máquina vasta de masa y fuerza impersonal, pero aún necesitan al Relojero que le da cuerda en un principio, e impregna al universo con la energía potencial con la que funciona desde entonces.  Hoy en día, este concepto sigue en pie como el Big Bang, evento primordial fuente de la “entropía negativa” que permite el movimiento y la vida.  En todo caso, nuestra noción cultural de “espíritu” es que es algo aparte y no mundano, pero que puede intervenir milagrosamente en asuntos materiales, y que hasta los anima y dirige de manera misteriosa.

Es sumamente irónico y de gran significancia que la única cosa en el planeta que más se aproxima al predominante concepto de lo divino es el dinero.  Es una fuerza inmortal e invisible que rodea y conduce todo, omnipotente y sin límites, una “mano invisible” que, como se dice, hace girar al mundo.  Pero el dinero actualmente es una abstracción, cuando mucho: símbolos sobre papel, pero usualmente dígitos binarios en un ordenador.  Existe en una dimensión remota y lejana del mundo material.  Allí está exento de las leyes mas importantes de la naturaleza, ya que no decae ni vuelve al suelo como todo lo demás, se conserva más bien, incambiable, en sus bóvedas y archivos digitales, hasta creciendo con el tiempo gracias al interés.  Tiene las propiedades de preservación eterna e incremento sin fin, ambas cosas profundamente no naturales.  La sustancia natural que más se le asemeja es el oro; inoxidable, no se mancha ni decae.  Por esto se usó el oro como dinero, y como símbolo del alma divina, que es incorrompible e incambiante.

Esa propiedad divina de abstracción que tiene el dinero, su desconección del mundo de cosas verdaderas, alcanzó su extremo en los primeros años de el siglo XXI  cuando la economía financiera perdió su anclaje en la economía de verdad y tomó vida propia.  Las vastas fortunas de Wall Street se desconectaron de cualquier producción material, pareciendo existir en una realidad aparte.

Sobremirando desde sus alturas Olympianas, los financieros se hacían llamar “amos del universo,” canalizando los poderes de su dios para dar fortuna o ruina a las masas, literalmente moviendo montañas, destruyendo bosques, cambiando el curso de los ríos, y causando el subir y caer de naciones enteras.  Pero el dinero mostró ser un dios caprichoso.  En lo que escribo estas palabras, parece que los ritos desesperados del sacerdocio financiero para aplacar al dios Dinero son en vano.  Como el clero de una religión que está a punto de morir, exigen a sus seguidores mayores sacrificios, mientras culpan por sus desfortunas al pecado (la avaricia de los banqueros y la irresponsabilidad de los consumidores) o los caprichos misteriosos de Dios (los mercados financieros).  Pero hay algunos que ya están culpando a los mismos sacerdotes.

Lo que llamamos recesión, una cultura anterior pudo haber llamado “Dios abandonando al mundo.”  El dinero está desapareciendo, y con él otra propiedad del espíritu: la fuerza animadora del ámbito humano.  Al escribir esto, todas las máquinas en el mundo están en desuso.  Las fábricas se han detenido, los equipos se oxidan en los sitios de construcción; parques y bibliotecas cierran, millones hay sin techo ni comida, mientras las unidades de vivienda siguen vacantes, y la comida se pudre en los almacenes.  Pero todos los insumos materiales y humanos para construir las casas y distribuir los alimentos aún existen.  Es más bien algo immaterial, el espíritu animador, que ha huido.  Lo que se ha fugado es el dinero.  Es lo único que falta, tan insustancioso (en su forma de electrones en computadoras) que apenas se puede asegurar que existe, y tan poderoso que sin él la productividad humana se detiene por completo.  A nivel individual tambien, podemos ver los efectos desmotivadores de la falta de dinero.  Consideremos el estereotipo del hombre desempleado, casi en la quiebra, recostado frente al televisor en su ropa interior, tomándose una cerveza, con apenas las fuerzas para levantarse de su asiento.  El dinero, al parecer, anima tanto a la gente como a las máquinas.  Sin él estamos desanimados o sin espíritu. 

No nos damos cuenta que nuestro concepto de la divinidad ha atraido a si un dios que le encaja perfectamente, y le ha dado soberanía sobre la tierra.  Al divorciar al alma de la carne, al espíritu de la materia, y a Dios de la naturaleza, hemos instaurado un poder soberano desalmado, enajenador, ni divino, ni natural.  Así que cuando hablo de consagrar al dinero, no invoco agentes supernaturales que le infundan santidad a los objetos inertes y mundanos de la naturaleza.  Mas bien, estoy regresando a un tiempo pasado, que predata este divorcio entre materia y espíritu, tiempo en el cual la santidad era endémica a toda cosa.

Y que es lo sagrado?  Tiene dos aspectos: la unicidad y la relación.  Un objeto o ser sagrado es aquel que es especial, singular, único en su categoría.  Por eso es infinitamente preciado; es irremplazable.  No tiene equivalente, ni ningún “valor” finito, ya que el valor solo se determina por comparación.  El dinero, como toda medida, es un estándar de comparación.

Por único que sea, lo sagrado es inseparable de todo lo que contribuyó a su manifestación, de su historia, y del lugar que ocupa en la matriz de la existencia.  Pueden estar pensando que realmente toda cosa y toda relación es sagrada.  Eso podrá ser muy cierto, pero aunque lo creemos a nivel de intelecto, no siempre lo sentimos.  Algunas cosas las percibimos como sagradas y otras no.  Las que si, las llamamos sagradas, y su propósito es recordarnos la santidad de toda cosa.

En la actualidad, vivimos en un mundo despojado de santidad, y pocas cosas nos hacen sentir que vivimos en un mundo sagrado.  La producción en masa y estandarización de “commodities,” las casas prefabricadas, los paquetes idénticos de los alimentos, las relaciones anónimas con funcionarios institucionales, niegan la unicidad en el mundo.  Los origenes distantes, el anonimato de las relaciones, la invisibilidad de las consecuencias en la producción y el descarte de nuestra mercancía niegan la interconnección y la relación.  Así pues vivimos sin tener experiencia de lo sagrado.  Y de las cosas que niegan la unicidad y la relación, el dinero está a la cabeza.  La idea de la moneda tuvo su origen en la estandarización y así cada dracma, shéquel, y yuan fueran en función idénticos.  Además como medio de intercambio universal y abstracto, el dinero está divorciado de sus orígenes, de su conección a la materia.  Un dólar es el mismo dólar sin importar de donde se obtuvo.  Pensaríamos que alguien es inmaduro si pusiera una suma de dinero en el banco y la retira al mes quejándose que “éste no es el dinero que deposité!  Son otros billetes!”

Por consiguiente una vida monetizada es una vida profana puesto que el dinero y las cosas que compra no cuentan con las propiedades de lo sagrado.  Que diferencia hay entre un tomate comprado en  el supermercado y un tomate producido en la huerta de mi vecino que recibí como obsequio?  O una casa prefabricada y una casa construida por alguien que me conoce a mi y la vida que llevo?  Las diferencias son marcadas por las relaciones únicas de quien da y quien recibe.  Cuando la vida está llena de cosas así, hechas con cariño, conectadas por una red de gente y personas conocidas, es una vida plena, enriquecedora.  Hoy en día vivimos bajo una avalancha de monotonía e impersonalidad.  Hasta los productos hechos a la medida, si son producidos en masa, solo ofrecen unas pocas permutaciones de los mismos bloques estándares.  Esta monotonía entumece el alma y abarata la vida.

La presencia de lo sagrado es como retornar a un hogar que siempre estuvo allí, a una verdad que siempre existió.  Puede darse al observar una planta o insecto, o escuchar una sinfonía de aves o ranas, el sentir lodo entre los dedos de los pies, contemplar un objeto hermoso, reconocer la complejidad imposiblemente coordinada de un ecosistema o una célula, presenciar una sincronicidad en la vida, ver niños jugar, o quedar conmovido con una obra maestra.  Extraordinarias experiencias que de ninguna manera se separan del resto de la vida, más bien su poder se deriva de la vista que dan a un mundo más real, un mundo sagrado que existe en paralelo y en compenetración con el nuestro.

Que son este “hogar” y esta “verdad?”  La verdad de la unidad y relación entre todas las cosas, el sentir que participamos en algo mas grande que uno mismo, que al mismo tiempo es uno mismo.  En la ecología, es el principio de la interdependencia: que todos los seres dependemos para la supervivencia de la red de otros seres que nos rodea, y se extiende a incluir a todo el planeta.  La extinción de una especie disminuye nuestra plenitud, nuestra salud, nuestro ser: algo de nuestro propio ser se está perdiendo.

Si lo sagrado es el portal hacia la unidad inherente de todas las cosas, es igualmente un portal a la unicidad y especialidad de cada cosa.  Un objeto sagrado es único; conlleva una esencia única que no puede ser reducida a un set de cualidades genéricas.  Por eso la ciencia reduccionista parece despojar al mundo de santidad, ya que todo se vuelve una u otra combinación de un puño de bloques genéricos.  Este concepto refleja nuestro sistema económico, que consiste primordialmente de commodities genericos, estandarizados, descripciones de puestos de trabajo, procesos, datos, insumos, productos, y dinero-el componente mas genérico y el colmo de la abstracción.  En tiempos pasados no fue así.  Las tribus veian a cada ser no como un miembro de una categoría, pero como un individuo único y con espíritu.  Hasta las piedras, nubes, y gotas de agua aparentemente idénticas se reconocían como seres únicos y con capacidad de sentir.  Los productos de la mano humana eran únicos tambien, y expresaban a través de sus irregularidades distintas la firma de su creador.  Éste era el vínculo entre las dos cualidades de lo sagrado, la relación y la unicidad: objetos únicos que retienen la marca de su origen, su lugar único en la gran matriz del ser, su dependencia en el resto de la creación para su existencia.  Los objetos estandarizados, la mercancía commodity, son uniformes y desarraigados de toda relación.

En este libro describo la visión de un sistema monetario y economía sagrada que encarnen la interrelación y la unicidad de toda cosa.  No existirá en separación real ni percibida de la matriz natural en que se basa.  Reune los divorciados entornos de humanidad y naturaleza, es extensión de la ecología, obediente a sus leyes, y conllevando toda su belleza.

En cada institución de nuestra civilización, por fea o corrupta, se encuentra la semilla de algo hermoso: la misma nota en una octava mayor.  El dinero no es excepción.  Su propósito original es sencillamente conectar dones humanos con necesidades humanas, para que podamos todos vivir en abundancia mayor.  Cómo en vez llego el dinero a generar escasez en lugar de abundancia, y separación en vez de conección, es uno de los hilos de este libro.  A pesar de lo que se ha vuelto, en esa idea original del dinero como agente de obsequios reluce lo que un día lo tornará sagrado.  Reconocemos el intercambio de obsequios o dones como ocasión sagrada, por lo cual instintivamente hacemos del intercambio de regalos una ceremonia.  El dinero sagrado será entonces un medio para obsequiar, una manera de empapar a la economía global del espíritu prodigo y dadivoso que gobernó culturas tribales y pueblerinas, y que rige los intercambios que se dan por encima de la economía monetaria.

Economía Sagrada describe este futuro y marca una ruta práctica a seguir.  Hace mucho me cansé de los libros que critican un aspecto de la sociedad sin ofrecer alternativa positiva.  Luego me cansé de libros con alternativas positivas imposibles de alcanzar: “Debemos reducir las emisiones de carbono en un 90 porciento.”  Luego me cansé de libros que ofrecían maneras de llegar, sin describir lo que yo, en lo personal, puedo hacer para lograrlo.  Economía Sagrada opera en los cuatro niveles: ofrece un análisis fundamental de lo que ha fallado con el dinero; describe un mundo mas hermoso basado en otro tipo de dinero y economía; explica las acciones colectivas que son necesarias para para crear ese mundo y los medios por cuales estas acciones se pueden dar; y explora las dimensiones personales de la transformación mundial, el cambio en identidad y ser que yo llamo “vivir en el obsequio.”

Una transformación del dinero no es panacéa para todos los males del mundo, ni debe tomar prioridad sobre otras áreas de activismo.  Un reordenamiento de la información en las computadoras no quita la devastación social y material que azota al planeta.  Aun así, el trabajo de sanar en cualquier otro ámbito nunca alcanzará su potencial sin una correspondiente transformación del dinero, ya que está profundamente entretejido con las instituciones y costumbres de nuestra vida.  Los cambios económicos que describo son parte de un cambio vasto que abarca todo y no deja un solo aspecto de la vida sin tocar.

La humanidad apenas comienza a despertar a la verdadera magnitud de la crisis que enfrentamos.  Si la transformación económica que describo parece milagrosa, es porque nada menos que un milagro es lo que se necesita para sanar al mundo.  En todo ámbito, desde el dinero a la recuperación ecológica, la política, la tecnología, y la medicina, necesitamos soluciones que excedan los límites actuales de lo posible.  Afortunadamente, a medida que el mundo antiguo se desmorona, nuestro conocimiento de lo posible se expande, y con ello nuestra valentía, y voluntad para actuar.  La convergencia actual de crisis en dinero, energía, educación, salud, agua, suelo, clima, política, el ambiente, y demás es una crisis de nacimiento, del mundo antiguo a uno nuevo.  Inevitablemente, estas crisis invaden vidas personales, nuestro mundo se desborda, y tambien nacemos a un nuevo mundo y a una nueva identidad.  Por eso tantos sienten una dimensión espiritual tras la crisis global, y la crisis económica inclusive.  Sentimos que no volveremos a lo “normal” y que nacemos a una nueva normalidad: un nuevo tipo de sociedad, una nueva relación a la tierra, y una nueva experiencia de ser humano.

Dedico todo mi trabajo a ese mundo mas hermoso el cual nuestros corazones nos dicen es posible.  Digo nuestros “corazones” ya que nuestras mentes a veces nos dicen que no es posible.  Nuestras mentes dudan que las cosas serán diferentes a lo que nuestra experiencia nos enseña.  Talvez has sentido una ola de cinismo, desdén, o desesperación al leer mi descripción de una economía sagrada, o las ganas de tachar mis palabras como perdidamente idealistas.  Hasta yo sentí la tentación de atenuar mi descripción, para hacerla más probable, más rsponsable, y más en línea con nuestras bajas expectativas de lo que la vida y el mundo pueden ser.  Pero tal atenuamiento no hubiera sido veraz.  Lograré, usando las herramientas de la mente, comunicar lo que lleva mi corazón.  En mi corazón sé que  es posible crear una economía y una sociedad así de hermosa-es más, cualquier cosa menor sería  indigna.  Acaso estamos tan quebrantados que aspiraríamos a menos que un mundo sagrado?

Volviendo a la vida – crónicas del primer curso de ecología profunda.

22 Ago
por Transición Sostenible, en la categoría Artículos, Blog, cursos, Eventos, Sin categoría   |  Sin comentarios

Todo empezó un soleado viernes de finales de Junio. Mas Franch, un precioso proyecto comunitario y ecologíco en la Garrotxa (Gerona), fue recibiendo de manera pausada y acogedora a las casi 30 personas, que venidas de los lugares mas diversos, llegaban algremente para convivir y experimentar conjuntamente, y durante los siguientes tres dias, los principios de la Ecología Profunda.

Así fue como comenzó el primer curso de Ecología Profunda sobre el «Trabajo que Reconecta» de Joanna Macy realizado en castellano en el Estado Español. Curso organizado por Transición Sostenible, que tuvo lugar los dias 29 y 30 de Junio y 1 de Julio del 2012 y en el que hubo momentos para todo. Experiencias intensas, reconexión entre las personas y la naturaleza, risas, baile, creatividad, contemplación y hasta baños a la luz de la luna (con canto orquestral de ranas de fondo) en la piscina ecológica de Mas Franch.

El curso fue facilitado por Clairre Carré y Anne Amblés y llevo a los participantes, mediante dinámicas y juegos realizados en la magnífica sala de Bioconstrucción o en la naturaleza, a través de un profundo viaje en espiral por las 4 fases del trabajo de Joanna Macy.

Este primer curso fue todo un éxito con él se abre una nueva puerta, acercando estas necesarias herramientas para trabajar la transición interior a nuestro territorio. Se esta creando un grupo de trabajo sobre el tema, y este puede ser el primero de muchos cursos por llegar. Además cabe mencionar que en su organización se utilizaron ideas creativas (diferentes metodos de intercambio)  para que participantes con pocos recursos pudiesen  realizar el taller, lo que supone un éxito en sí mismo.

Pues bien, todo esto ha sucedido gracias a toda una conjunción de muchos factores que permitieron que emergiera algo tan incríble. Gracias a los participantes, por aportar su cabeza, manos y corazón a lo largo de los tres dias. A Mas franch por el lindo lugar, su sabrosa comida y su acogida, a las formadoras por su buena guía a lo largo del viaje, a los organizadores por su gran trabajo y a la naturaleza por estar ahí comunicandose y compartiendo con todas nosotras. Gracias a todas.

El detalle de las dinámicas realizadas se puede encontrar aquí gracias a los apuntes tomados por Núria Gago. Gracias Núria.

Las preciosas fotografias del curso se pueden encontrar aquí. Gracias a Carlotta Cataldi por su trabajo.

Si quieres saber más sobre Ecología Profunda y el trabajo de Joanna Macy.

Ecología profunda – Escoger la vida

23 May
por Transición Sostenible, en la categoría Artículos, Blog   |  2 Comentarios

Ecología profunda – Escoger la vida

El siguiente artículo es un fragmento del libro de ecología profunda «Volver a la Vida» de Joanna Macy. Experta en Ecología Profunda y una de las fundadoras de la Ecofilosofía y de la Ecopsicología Joanna Macy ha trabajo durante mas de treinta años ayudando a transformar la desesperación y la apatía frente a la crisis ecológica y social, en una acción constructiva y colaborativa, revelándonos una nueva visión del mundo que nos libera de los prejuicios y actitudes que amenazan la vida sobre la tierra.

Más información sobre Joanna Macy en: www.joannamacy.net

Más información sobre el curso de ecología profunda del «Trabajo que Reconecta» de Joanan Macy que organiza Transición Sostenible los dias 29, 30 de Junio y 1 de Julio del 2012, aquí.

Elegir La Vida

Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la
vida, para que vivas tú y tu descendencia
(Deut. 30, 19)

VIVIMOS EN UN TIEMPO EXTRAORDINARIO SOBRE LA FAZ DE LA TIERRA.
Poseemos más desarrollo técnico y conocimiento del que nuestros ancestros pudieron
haber soñado. Nuestros telescopios nos permiten ver a través del tiempo lo comienzos
del universo; nuestros microscopios abren los códigos principales de la vida orgánica;
nuestros satélites revelan patrones climáticos globales y los comportamientos ocultos de
naciones remotas. ¿Quién hubiera imaginado tal abundancia de información y poder,
incluso un siglo atrás?

Al mismo tiempo somos testigos de la destrucción de la vida a una magnitud que
ninguna generación pasada, en base a la historia documentada, se enfrentó. Ciertamente
nuestros ancestros conocieron la guerra, las plagas y la hambruna; civilizaciones
enteras, como la fenicia y la Roma imperial, se hundieron cuando cortaron sus árboles
para fabricar barcos de guerra y convirtieron sus tierras en desiertos. Pero ahora no sólo
es un bosque aquí y unas tierras arables y zonas pesqueras por allá; hoy en día especies
enteras, culturas y ecosistemas a nivel global mueren, incluso el plancton productor de
oxígeno que habita los mares.

Quizá los científicos tratan de comunicarnos lo que está en juego cuando
quemamos las selvas lluviosas y combustibles fósiles, cuando vertemos contaminantes
tóxicos al aire, el suelo y el mar, y cuando usamos químicos que devoran la capa de
ozono protectora de nuestro planeta. Pero sus advertencias son difíciles de escuchar,
pues la nuestra es una Sociedad de Crecimiento Industrial* (SCI) en la que la economía
depende de un consumo interminable de los recursos. Para mantener sus motores de
crecimiento, la Tierra es proveedora y basurero a la vez. El cuerpo del planeta no sólo es
extirpado y transformado en bienes comerciales, sino que también sirve de “coladera”
para los subproductos venenosos de nuestras industrias.** Si sentimos de alguna manera
que el tiempo se acelera, estamos en lo cierto—ya que la lógica de la SCI es
exponencial, demandando no solo “crecimiento,” sino una creciente tasa de crecimiento.
Al igual que Alicia en el tablero de ajedrez de la Reina Loca, debemos correr siempre
más rápido para mantenernos en el mismo lugar. ¿Qué es lo que les espera a nuestros
hijos? ¿Qué quedará para aquellos que están por venir? Estamos demasiado ocupados
para pensar en ello. Tratamos de cerrar nuestras mentes a los escenarios de pesadilla, del
deseo y la guerra en un mundo devastado y contaminado.

Hemos llegado hasta este punto. Hemos sobrevivido muchas dificultades y
evolucionado a través de diversas aventuras en nuestro viaje planetario y aún hay tantas
promesas por desarrollarse—pero es posible perderlo todo. A medida que la intrincada
red de sistemas naturales se deshace, es posible que hundamos todo. Las palabras de
Yahvé a Moisés cobran un significado literal: “He puesto ante vosotros la vida y la
muerte, por lo tanto, escoge la vida.”

La Elección de un Mundo Sostentible
Es posible elegir la vida. A pesar de graves predicciones, todavía podemos actuar para
asegurar un mundo en el que se pueda vivir. Es crucial saber que podemos satisfacer
nuestras necesidades sin destruir nuestro sistema de soporte vital. Existe el su vida, una economía global en continua expansión está destruyendo lentamente a su huésped—el conocimiento técnico y los medios de comunicación para hacerlo. Hay la inteligencia y los recursos para producir suficiente comida, asegurar aire puro y agua limpia y generar la energía requerida utilizando el poder del sol, el viento y la biomasa. Si tenemos la
voluntad, tendremos los medios para controlar la población humana, para desmantelar
armas y evitar guerras y para dar a todos una voz democrática de auto-gestión.***

Elegir la vida significa construir una sociedad que sustenta la vida. “Una
sociedad sustentable es aquella que satisface sus necesidades sin poner en juego las
posibilidades de las generaciones futuras,” de acuerdo a Lester Brown del World Watch
Institute. En contraste con la Sociedad de Crecimiento Industrial, una sociedad que
sustenta la vida opera dentro de la “capacidad de carga” de su sistema de soporte vital a
nivel regional y planetario, tanto en los recursos que consume como en los desechos que
produce.

Elegir la vida en este tiempo planetario es una aventura formidable. Tal como lo
están descubriendo personas de todos países y formas de vida, está aventura requiere de
mayor valentía y solidaridad que cualquier campaña militar. Desde estudiantes de
escuelas preparatorias que regeneran arroyos para que el salmón se reproduzca hasta
vecinos que crean huertas comunales en lotes disponibles de la ciudad, desde activistas
que retrasan la tala de árboles hasta que los estudios de impacto ambiental se han
realizado hasta los ingenieros en energía eólica que llevan su tecnología a regiones con
escasez de energía. Innumerables grupos se organizan, aprenden y actúan.
Puede que ésta actividad humana multifacética en favor de la vida no obtenga
los titulares de los noticieros, pero será lo más valioso para nuestra descendencia.
Pues si habrá un mundo para aquellos que vienen después de nosotros, será por que hemos
llevado a cabo una transición de la Sociedad de Crecimiento Industrial a una sociedad
que sustenta la vida. Cuando la gente del futuro mire este momento histórico, verán
quizás con más claridad de lo que podemos ver ahora, cuan revolucionario es nuestro
tiempo. Tal vez lo denominen el tiempo del Gran Giro.

Ellos, nuestros descendientes, lo verán como algo que marcó una época.
Mientras que la revolución agrícola duró siglos y la revolución industrial tomó
generaciones, está revolución ecológica tiene que ocurrir en cuestión de pocos años.
Tiene también que ser de mayor alcance, involucrando no sólo la economía política,
sino también los hábitos y valores que la promueven.

El Gran Giro
Tomemos prestada la perspectiva de futuras generaciones para contemplar como el
Gran Giro está adquiriendo relevancia hoy en día a través de las decisiones de
innumerables grupos e individuos. Podemos ver lo que está sucediendo en tres áreas o
dimensiones que se refuerzan mutuamente y ocurren simultáneamente. Éstas son: 1)
acciones para disminuir el daño causado a la Tierra y sus seres; 2) análisis y creación de
estructuras alternativas; y 3) un cambio fundamental de cosmovisión y valores. Muchos
de nosotros estamos comprometidos con las tres áreas, ya que cada una es necesaria
para la creación de una civilización sustentable.

* Estamos en deuda con el ecofilósofo Noruego Sigmund Kwaloy por haber acuñado éste término.
** “Justo como un cáncer en continuo crecimiento que eventualmente destruye los sistemas que sostienen ecosistema Terrestre. Lester Brown. State of the World, 1998.
*** John Madslien, The Purchasing Power of Peace, 2009: Se gastan 2.4 trillones de dólares americanos a
nivel mundial en la industria militar, de acuerdo al Índice Global de Paz. En base al Reporte de las Naciones Unidas El Estado del Desarrollo Humano, 1998, se requerirían $15 billones de dólares americanos para proporcionar servicios sanitarios y educación básica para todos en los países del mundo
en vías de desarrollo.

Aquí podéis descargar el libro de ecología profunda «Volver a la Vida» de Joanna Macy.

Curso de Ecología Profunda – «El Trabajo que Reconecta» de Joanna Macy

09 May
por Transición Sostenible, en la categoría Blog, Eventos   |  4 Comentarios

Por primera vez el “Trabajo que Reconecta” llega en castellano al Estado Español.

Apenas conocida en Catalunya y en el estado Español la “Ecología profunda” (Deep Ecology) nos lleva a descubrir las causas profundas de la degradación de la Naturaleza y de las personas. Término acuñado en 1973 por el filósofo noruego Arne Naess la ecología profunda considera a la humanidad como parte de su entorno, proponiendo cambios culturales, políticos, sociales y económicos para lograr una convivencia armónica entre los seres humanos y el resto de seres vivos. Basándose en ese concepto, el reconocido mundialmente “Trabajo que Reconecta” de Joanna Macy tiene por objeto abrir el campo de recursos espirituales y psicológicos que necesitamos para hacer frente a la situación mundial actual.

¿Quien es Joanna Macy?

Doctora en filosofía, especializada en budismo, teoría general de los sistemas y ecología profunda. Importante figura de los movimientos por la paz y la justicia social y ambiental. Joanna es además una de las fundadoras de la Ecofilosofía y de la Ecopsicología. Desde hace más de treintena de años, miles de personas han participado en sus cursos, y su metodología ha sido adaptada ampliamente en contextos escolares, ciudadanos y asociativos. Su exitoso trabajo ayuda a transformar la desesperación y la apatía frente a la crisis ecológica y social, en una acción constructiva y colaborativa, revelándonos una nueva visión del mundo que nos libera de los prejuicios y actitudes que amenazan la vida sobre la tierra.

Más información en: www.joannamacy.net

¿Quien imparte el taller?

Claire Carré, como facilitadora principal.

Claire Carré conoció la «Ecología Profunda» en Irlanda en el 1989. Apasionada por la obra de Joanna Macy, participó en sus cursos. Facilita talleres desde el 1994. En 2007, creó la asociación «Roseaux Dansants» (cañas danzantes) para promover el Trabajo que Reconecta en los países francófonos. Además, ejerce varias actividades profesionales artísticas :  danza, mimo, títeres, técnicas somáticas… y da clases  de «movimiento y conciencia del cuerpo» en la universidad París-8.

Claire, asocia la práctica del Trabajo que Reconecta con la exploración corpórea y sensorial, para dar a experimentar en sus cursos el fundamental vínculo entre psique, cuerpo y tierra.

Anne Amblès, como cofacilitadora.

Anne Amblès, ex-profesora de español, se dedica al desarrollo local sostenible, especialmente en  capacitación ciudadana, resiliencia (de empresas, grupos u territorios) y democracia participativa.

Utiliza técnicas de animación e inteligencia colectiva muy eficientes (asociando creatividad, interactividad, articulación entre mente emociones y cuerpo), inspiradas en varias culturas. Sigue profundizando en la ecología personal y relacional y lo que hace posible la convivencia y la cooperación más genuinas.

*Ambas son facilitadoras y formadoras oficiales de Transición (movimiento internacional de preparación entusiasta de un porvenir sobrio en energía fósil y más acogedor que el presente) y les encanta co-facilitar.

A quien está dirigido

Principalmente a todas las personas interesadas en potenciar la creatividad, experimentar y profundizar nuestra relación de interdependencia con la naturaleza y reforzar su eficacia para preparar colectivamente un futuro sostenible. A activistas, ecologistas y todo tipo de personas que trabajan en la transición hacia un modo de vida más reconectado con la naturaleza y que necesitan potenciar y desarrollar su cambio interno.

Objetivos del curso

  • Proporcionar a las personas la oportunidad de experimentar y compartir con otros sus respuestas más íntimas sobre la condición actual de nuestro mundo.
  • Replantear el dolor por el mundo como prueba de tu interconexión en la red de la vida, y por lo tanto del poder para participar en su curación.
  • Trabajar diferentes conceptos e ideas tales como teoría de sistemas y ecología profunda.
  • Proporcionar métodos mediante los cuales las personas puedan experimentar su interdependencia con la naturaleza, su responsabilidad y la inspiración proveniente de las generaciones pasadas y futuras así como de otras formas de vida.
  • Trabajar para que la gente pueda abrazar el “Gran Cambio” como un desafío que es plenamente capaz de cumplir y como un privilegio que se puede tomar la alegría.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Que aprenderéis

  • Reconectareis con la naturaleza.
  • Reforzareis vuestras capacidades para hacer frente a la crisis socioambiental actual.
  • Conectaréis con emociones profundas
  • Ampliaréis vuestra visión del tiempo y de las interacciones entre los seres vivos de ayer, de hoy y de mañana.
  • Comprenderéis mejor diferentes mecanismos emocionales, adquiriendo nuevas técnicas de desarrollo emocional y corporal.
  • Descubriréis nuevas maneras de relacionarse dentro de un grupo.
  • Trabajareis vuestra transición interior.

Cuando y donde tendrá lugar

El curso tendrá lugar los días 29, 30 de junio y 1 de julio de 2012. Comenzará a las 16h del viernes 29 y finalizará aproximadamente a las 18h del domingo 1 de julio.

Se realizará en Mas Franch, un proyecto comunitario de transformación social y ecológico, autogestionado y con larga experiencia y recorrido. Situado en la región de La Garrotxa en Gerona, se trata de un lugar idílico y lleno de naturaleza. Más información sobre el lugar, instalaciones y como llegar en: www.masfranch.org 

Alojamiento y comidas

El alojamiento con pensión completa se realizará en Mas Franch que cuenta con todas las instalaciones necesarias, incluyendo piscina natural y un entorno privilegiado. Todas las comidas serán vegetarianas incluyendo huevos y lácteos. Si existen necesidades específicas se ruega se comunique con antelación.

Idioma

El curso se realizará en castellano.

Inscripciones

La tarifa está calculada en función de los gastos del curso, la más económica posible, teniendo en cuenta que los formadores vienen desde Francia. Incluye los 3 días de curso y dos noches en Mas Franch con pensión completa.

   · Hasta el 1 de Junio: 205€

   · A partir del 2 de Junio: 225€

   · A partir de 20 inscritos, se ofrecerán becas por un importe de 50€.

(Se confirmarán plazas con becas el 18 de Junio – gracias por escribirnos un email si estáis interesados por las becas)

Si traes a una persona al curso, conseguirás un 10% de descuento adicional sobre el precio (menos

las becas).
Posibilidad de pagar una parte del curso en Ecos (hasta un 10%, en moneda local/complementaria vía

CES), contáctanos si te interesa!

*Inscripciones y más información escribiendo a formacion@transicionsostenible.com

* Flyer curso ecología profunda – El Trabajo que Reconecta – Transicion Sostenible 2012


Gaia; un piso compartido

09 Feb
por Transición Sostenible, en la categoría Artículos, Blog   |  Sin comentarios

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Gaia; un piso compartido

El hombre era para Aristóteles un animal sin alas, con dos pies, con las uñas planas, pero era un animal especial, el único entre los seres con capacidad de razonar[1]. Linneo, padre de la taxonomía biológica, nos colocaba en la cúspide evolutiva y nos definía como animal cultural y social, seres emancipados de lo biológico. Para el filósofo francés Edgar Morín, el hombre es mucho más que un animal, es amor, muerte, pasión, guerra,…[2].

Lo cierto es que por muy peculiares que seamos no dejamos de ser animales. Además, y más importante aún, es el hecho de que vivimos todos en la misma casa y se trata de un piso compartido.

Se estima que en la tierra vivimos entre 2 y 50 millones de especies distintas, sin embargo los humanos, ya casi 7000 millones de personas, ocupamos casi todas las habitaciones, nos comemos casi todo lo que hay en la nevera y nunca limpiamos. ¿Aguantará nuestro planeta tanto desequilibrio?

Según la teoría de Gaia[3] los organismos vivos y los medios inorgánicos han coevolucionado juntos como si de un sistema vivo se tratase. En analogía a los organismos individuales, en este proceso de coevolución continua observamos un proceso de homeostasis que, históricamente, ha autorregulado la temperatura global, la concentración de gases de la atmosfera, la salinidad de los océanos y otros factores críticos para el mantenimiento de la vida sobre la Tierra al largo de los últimos miles de millones de años.

El sistema complejo de Gaia se empezó a formar cuando apareció la vida en nuestro planeta tierra hace unos 3800 millones de años. Desde entonces, y a lo largo de su proceso evolutivo, la tendencia ha sido aumentar la diversidad de sus habitantes, creando así relaciones más complejas entre los seres vivos y su entorno inorgánico, y tendiendo hacia el equilibrio del sistema. Sin embargo en el pasado hubo 5 momentos de gran desequilibrio debidos a eventos de origen externo – cómo el impacto de grandes meteoritos – y también interno – cómo el cambio de una atmósfera reductora a una atmósfera oxidante debido a la acumulación del oxigeno de origen biótico. Todos ellos llevaron a la desaparición de gran parte de la vida, y es lo que se conoce como las 5 grandes extinciones de la prehistoria. La última y quizás la más conocida es la que ocurrió hace unos 65 millones de años y que eliminó a los dinosaurios terrestres y a los amonitas marinos entre otros, causando la extinción de 80% de la diversidad existente por aquel entonces.

En la actualidad, 30.000 especies desaparecen cada año (¡¡3 cada hora!!) lo que supera las tasas de extinción de las 5 grandes extinciones. Por ello, a esta época los científicos le dan el nombre de la sexta gran extinción[4].La gran diferencia entre esta y las anteriores grandes extinciones es que la causa de los desequilibrios no es abiótica sino biótica; los humanos.

La sexta gran extinción se puede dividir en dos fases. La primera empezó aproximadamente hace 100.000 años con la evolución del Homo Sapiens en África y su dispersión a lo largo y ancho del planeta, que supuso la caza excesiva de las especies comestibles y la dispersión de enfermedades. La segunda fase comenzó hace tan solo 10.000 años con el aprendizaje de la domesticación vegetal y animal, punto a partir del cual se declaró la guerra abierta a los ecosistemas. La agricultura, calificada por Jared Diamond como el mayor error de la historia de la raza humana[5], y la utilización de animales domesticados aparecieron simultáneamente en distintas partes del mundo y tuvieron el efecto de eliminar la capacidad de carga que nos imponían los ecosistemas, permitiendo de esta manera el crecimiento exponencial de la población humana, que pasó de menos de 10 millones de personas hasta los casi 7000 millones de la actualidad.

Partiendo de la idea de Gaia como un sistema vivo, podemos hacer una serie de analogías con organismos más sencillos como nosotros. De esta forma, cada ser vivo podría considerarse una célula, cada especie un tipo de célula, las poblaciones tejidos, y los ecosistemas los órganos de Gaia. Si examinamos entonces el comportamiento de la población humana podemos apreciar un claro paralelismo con las células cancerígenas: crecemos de forma exponencial, al crecer destruimos otros tejidos, e incluso órganos que constituyen el cuerpo en el que vivimos y al final, debido al ambicioso crecimiento, morimos al destruir al organismo afectado. ¿Acabaremos igual?

Lo cierto es que la vida es increíblemente resiliente y siempre se ha recuperado, aunque después de un largo periodo, de las anteriores grandes extinciones. Pero esto sólo lo ha conseguido cuando la causa que la provocaba desaparecía.

La importancia de la resiliencia

La resiliencia es la capacidad que tiene un sistema de absorber los choques y reorganizarse mientras se produce el cambio, de manera que el sistema mantiene esencialmente la misma función, estructura e identidad[6].

Esta propiedad es básica e inherente a cualquier sistema, ya sea social, natural o planetario, y es directamente proporcional a la diversidad de las especies, individuos o componentes que lo forman[7].

Es un hecho que debido a nuestro modelo de desarrollo globalizado, insostenible y basado en el crecimiento continuo e ilimitado hemos superado la capacidad de carga del planeta, provocando una enorme crisis sistémica[8]. Consecuencias actuales de esta relación disfuncional dominante entre la sociedad industrial y la naturaleza, son el cambio climático, la desaparición acelerada de la diversidad cultural y natural del planeta y con ello la disminución alarmante de la resiliencia, y las crisis sociales y económicas asociadas.

Las sociedades resilientes son aquellas que han cohabitado en equilibrio a lo largo de los siglos con el medio natural que las sustentaba. Toda esa diversidad de conocimientos tradicionales, fuente de resiliencia, se esta perdiendo por la homogeneización global que provoca nuestro sistema. Dicho proceso, perfectamente descrito por Helena Norberg-Hodge para la región de Ladakh (norte de la India)[9], debe revertirse para salvar la diversidad eco-cultural del planeta, nuestra resiliencia.

El futuro en nuestras manos

Según James Lovelock, el mundo ha sobrepasado ya el punto de no retorno en el cambio climático y la civilización, tal y como la conocemos hoy día, es poco probable que sobreviva. Añade: “Antes de que se acabe el siglo miles de millones de personas morirán y se producirán masivas migraciones hacia los polos que serán los únicos lugares aún habitables”[10].

Para Jared Diamond, las principales causas que produjeron el colapso en sociedades antiguas como la Rapa-Nui de la isla de Pascua o la cultura Maya de Centroamérica, fue la superación de la capacidad de carga de sus ecosistemas y la incapacidad de responder adecuadamente a los cambios en el entorno, ya fueran por causas naturales o provocadas socialmente. Nosotros estamos siguiendo claramente el mismo patrón pero con una gran diferencia: esas sociedades no se conocían entre ellas y no podían conocer las lecciones cruciales que nosotros debemos aprender de ellos[11].

Las previsiones de futuro son en la mayoría de los casos catastrofistas. Sin embargo aunque difícil, aún está en nuestras manos el cambiar la dirección de los acontecimientos, haciendo de estos tiempos de crisis tiempos de oportunidad. Para ello, es imprescindible la transición hacia un modelo de vida, que lejos de las incoherencias del sistema actual, apueste por la disminución drástica del impacto sobre el medio y la reconstrucción de la resiliencia de los sistemas socio-ecológicos[12].

Existen, hoy día, un amplio abanico de iniciativas y movimientos que, por todo el mundo, trabajan en la construcción de un modelo sostenible, y para alcanzar ese fin las principales estrategias utilizadas son: la localización de las actividades, la radical disminución del consumo tanto energético como material y la reconexión con el medio natural.

Buenos ejemplos de ello son iniciativas de escala local en Cataluña como las cooperativas de consumo, los huertos urbanos o los centros sociales como Can Masdeu[13], e iniciativas internacionales de gran repercusión a escala global como la Sociedad Internacional de Ecología y Cultura (ISEC)[14], movimientos como el del Decrecimiento[15], el de las Post Carbon Cities[16], el Slow movement[17] o el de las Transition Towns[18].

Estas iniciativas, y muchas otras que aquí no se citan, trabajan en ámbitos, contextos y escalas muy diferentes pero teóricamente por un objetivo común. Sin embargo, en muchos casos la dispersión de estos movimientos y su estrecha mirada hace que, en vez de trabajar conjuntamente, se aíslen perdiendo así gran parte de su fuerza y alcance. Por todo ello, en estos momentos tan trascendentales de la historia resulta crucial ampliar la mirada viendo la problemática desde la sistémica, buscar la manera de unirse aumentando así la masa crítica y favorecer el aprendizaje entre unos y otros.

Juan del Río

*Fragmento de la publicación «De la idea a la acción; aprendiendo del movimiento Transition Towns»

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[1] “Se admite que hay tres cosas por las que los hombres se hacen buenos y virtuosos, y esas tres cosas son la naturaleza, el hábito y la razón. Los otros animales viven primordialmente por acción de la naturaleza, si bien algunos, en un grado muy pequeño, son también llevados por los hábitos; el hombre en cambio, vive también por acción de la razón, ya que es el único entre los animales que posee razón; de manera que en él estas cosas deben guardar armonía reciproca entre sí. Los hombres, en efecto, obran con frecuencia de manera contraria a los hábitos que han adquirido y a su naturaleza a causa de su razón, si están convencidos de que algún otro camino de acción les es preferible.”

Aristóteles: Política, VII, 12, 1332b

[3] La primera intuición sobre la teoría de Gaia vino del trabajo encargado a Lovelock por la Nasa sobre el estudio de la existencia de vida en Marte. Lovelock llegó a la conclusión que no hacía falta volar hasta allá para averiguarlo, ya que mirando si la atmósfera del planeta estaba en un estado de desequilibrio, es decir, alejada del equilibrio termodinámico, podría indicarnos si existía o no acción de los seres vivos. Posteriormente está idea fue trabajada conjuntamente con Lynn Margulis dando como resultado la teoría de Gaia. Más adelante, tuvieron la idea de desarrollar un modelo sencillo de equilibrio cibernético que ilustraba que para el sistema Gaia no era necesario un ‘control’ o ‘sistema nervioso’ centralizado, lo llamaron “Daisy Workd”.

[4] Eldredge, N. (1998). “Life in the Balance: Humanity and the Biodiversity Crisis”. Cambridge University Press.

[5] Diamond, J.“The Worst Mistake In The History Of The Human Race”. Discover-May 1987, pp. 64-66

En este artículo se argumenta que la adopción de la agricultura se produjo de manera forzada frente al aumento constante de la población y supuso un descenso cualitativo muy grande en las dietas que pasaron de ser ricas y variadas a monótonas.

[6] Walker, B., Hollinger, C.S., Carpenter, S.R. and Kinzing, A. (2004) “Resilience, Adaptability and Transformability in Social-ecological Systems” Ecology and Society. 9 (2) p.5.

[7] Peterson, G., Allen, C.R. and Holling, C.S. (1998) “Ecological Resilience, Biodiversity, and Scale” Ecosystems 1:6-18.

[8] Latouche, S. (2007) “Sobrevivir al Desarrollo”.Barcelona. Icaria.

[9] Norberg-Hodge, H. (2000) “Ancient Fitures: learning from Ladakh”. Rider Books

[10] Lovelock, J. (2006) “The Revenge of Gaia: Why the Earth is Finghting Back – and How we Can still Save Humanity”. London. Penguin.

[11] Diamond, J. (2006). “Colapso. Porqué unas sociedades perduran y otras desaparecen”. Barcelona. Debate.

[12] “Human and ecologycal Systems are dynamic, interacting and interdependent”. Resilience and sustainable developement. A report for the Swedish Environmental Advisory Council.

[13] http://www.canmasdeu.net/cat/index.php

[14] http://www.isec.org.uk/index.html

[15] http://www.decrecimiento.info/

[16] http://postcarboncities.net/

[17] http://www.slowmovement.com/

[18] http://www.transitiontowns.org/